miércoles, 5 de agosto de 2009

La importancia de las cosas


Cuántos de nosotros acumulamos cosas aparentemente inservibles! Algunos, sin darnos cuenta; otros, con afición a la colección. Esas cosas suelen tener un sentido que, en ocasiones, sólo nosotros lo sabemos. Incluso hay cosas que cuentan nuestra historia más íntima y personal y que arrastran anécdotas que a más de uno podría emocionar. ¿Y si esas cosas fueran capaces de cambiar la vida de otra persona?


Mario Menkell, un tímido profesor de literatura de una prestigiosa Universidad, es propietario de un piso en el barrio de Chueca, que tiene alquilado a Fernando Montalvo. Ambos, el piso y el inquilino, los heredó de una tía lejana. Menkell lleva una vida muy tranquila, casi sin salir de casa, acostumbrado a estar en soledad. Montalvo se suicida y el agente inmobiliario encargado hasta ahora de las gestiones del arrendamiento, se lo comunica a Menkell, quien se muestra sorprendido ante el asunto a pesar de que no conocía a su inquilino. Así lo había deseado desde un principio, no quería problemas. Al entrar en su piso, Menkell descubre miles de objetos ordenados y clasificados pertenecientes a su difunto inquilino, desperdigados por los distintos cuartos. El profesor quiere deshacerse de ellas y gracias a un guiño del destino esa tarea lo llevará a acercarse a la mujer a la que ama en secreto desde hace años. Esas “cosas” irán, poco a poco, cobrando un especial sentido y revelando a Menkell la historia personal de su antiguo inquilino, lo que podría darle al profesor, sin querer, una segunda oportunidad de triunfar en la vida.


Una historia de amor bonita, previsible pero no por ello menos dulce, que deja un buen sabor de boca a los lectores que disfrutan con las novelas románticas. A través de los detalles de este relato vamos descubriendo la importancia de las cosas pero también la existencia de las segundas oportunidades y de una felicidad que puede aparecer en las pequeñas cosas y momentos que vivimos cada día.


La Autora, Marta Rivera de la Cruz (Lugo, 1970), desciende de familia de periodistas, es licenciada en Ciencias de la Información y especialista en Comunicación Política e Institucional por la Universidad Complutense de Madrid.
Su vocación literaria comenzó muy pronto. En 1996 fue finalista del premio JB de Novela Corta con El refugio. Dos años más tarde, su obra Que veinte años no es nada ganó el premio Ateneo Joven de Sevilla. Y en 2006 quedó finalista del premio Planeta con la novela En tiempo de prodigios.
Es autora también de las novelas El inventor de historias (2000), y Hotel Almirante (2002).
Como ensayista, Marta Rivera de la Cruz ha publicado Fiestas que hicieron historia (2001), Tristezas de amor (2003), y Grandes de España (2004), que refleja las vidas de personajes de la aristocracia española. El año pasado ganó el Premio Anaya de literatura infantil con la novela “La primera tarde después de Navidad”
También ha hecho incursiones en la literatura de viajes, con su libro Viajar a Chipre (2000), y participó en la creación de la revista Espéculo, primera publicación literaria española difundida vía Internet.
Colabora, entre otros medios, con la COPE, RNE y el dominical de El País, y ha trabajado como guionista de cine y televisión.

1 comentario:

  1. EPa, que buena historia para hacer una adaptacion a una peli. muy buena reseña, segui escribiendo, y no te cuelgues en mandar los mails de cuando actualizas porque la verdad uqe no me llegan hace un monton. un beso desde Aregentinian :P Leof,

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